En el Baix Empordà se encuentran las mejores calas y algunas de las playas de la Costa Brava.
Las hay para todos los gustos: extensas como la platja de Pals, que se una a la Platja Gran de L’Estartit y pequeñas, generalmente en las típicas calas que dan el toque diferencial a esta parte de la costa catalana. Hay algunas exclusivas para nudistas, como la de Illa Roja, cerca de Pals.
De entre estas últimas nos quedamos con las calas de Begur (Aiguablava, Aiguafreda, Sa riera, Sa tuna… y las de Palafrugell (Tamariu, Llafranch, Calella). La playa de Castell -que no llega a tocar a Palamós por el norte, aunque está cerca- merece capítulo aparte porque debe de ser la única playa de la Costa Brava sin edificaciones.
La bahia de Palamós luce cual Copacabana versión light por tamaño que no por presencia.
Platja D’Aro ofrece una playa larga, abierta al SE. Lo bonito de esta playa es el conjunto paseo marítimo-playa, sin una carretera que separe a ambos tal y como sucede en muchas localidades catalanas (¿a quién se le ocurrió?).
Continuando hacia el sur, S’Agaró, Sant Pol y Sant Feliu de Guixols, atraen a un turismo de nivel medio alto y muy alto concretamente, en algunas zonas de S’Agaró.

Playas accesibles para para personas con movilidad reducida.